Toma el control al 100 % de tu negocio
con inteligencia artificial: fácil, moderno y rentable.
No vendemos un sistema único. Partimos de tu contabilidad, o te armamos una simple en el teléfono si no la tienes, y le sumamos solo lo que necesitas: cuadrar la caja en tres monedas, saber si el vendedor fue, cobrar sin perseguir, despachar en orden.
Cada una sirve sola. Mucha gente solo necesita una.
Una semana, de la conversación a tu equipo usándolo. La inteligencia artificial hace el trabajo pesado.
Copiamos sus datos en solo lectura varias veces al día. Clientes, productos, facturas y saldos salen de ahí; tu contador sigue igual.
Cajas y bancos en su moneda, ingresos y gastos, fiados de clientes y deudas con proveedores. Sirve de columna vertebral para todo lo demás.
- 1Día 1
Qué te duele
Una conversación con el dueño y con quien opera: dónde se pierde plata, tiempo o control.
- 2Días 1 y 2
Conexión y respaldo
La inteligencia artificial analiza tu sistema contable, entiende cómo están tus datos y adapta la extracción. Lo conectamos en solo lectura con un respaldo diario verificado. Sin sistema, armamos el básico.
- 3Días 2 a 5
Elegir y adaptar
De esta vitrina tomamos las soluciones que te sirven y, con inteligencia artificial, las ajustamos a tus datos, formas de pago, zonas y roles. Si lo que necesitas no está, lo armamos a medida dentro de la misma semana.
- 4Días 5 y 6
Tu equipo la usa
Cada persona instala la app en su teléfono con su usuario y su rol, y la usa en el trabajo real.
- 5Día 7
Ajuste y entrega
Corregimos lo que salió en el uso y dejamos funcionando las copias automáticas y los avisos.
Soluciones que ya armamos. Si la tuya no está, la hacemos a medida.
Lo armamos a medida, dentro del mismo plan de una semana. Estas soluciones son ejemplos de lo que ya hicimos, no un catálogo cerrado.
Rápido de armar no es improvisado.
Todas las soluciones comparten la misma base técnica, probada todos los días en negocios reales. Por eso se adaptan en una semana.
Lectores propios de las tablas de A2 Softway (DBISAM) y Adnubis Pro (Visual FoxPro): el lector no necesita Windows ni licencias extra. En tu servidor solo se copian los archivos de datos a una carpeta aparte, sin bloquear el sistema ni modificar el original. La app nunca escribe en tu sistema: lo que se registra en ella (pedidos, cobros, ubicaciones) se guarda aparte.
La copia viaja comprimida por un túnel cifrado con su huella SHA-256: si no coincide, se descarta y se vuelve a intentar, hasta 5 veces, por si allá se va la luz o internet. Se carga en DuckDB, una base analítica, y las cifras salen de consultas SQL que no recalculan los saldos de tu sistema.
Cada 2 horas en horario laboral, de 8 de la mañana a 6 de la tarde, o cuando un administrador lo pide desde la app (como mucho una vez cada 5 minutos). La app dice de cuándo son sus datos, y las pantallas abiertas notan los nuevos en hasta 2 minutos y se recargan solas.
App en Cloud Run, que crece sola con el uso; lo que se registra en la app, en Firestore, y los archivos privados en Cloud Storage. Cada rol tiene sus permisos verificados en el servidor en cada llamada, no solo en la pantalla.
Se instala como una app (PWA), sin pasar por la tienda de apps. Con señal mala usa la copia guardada en el teléfono en vez de trancarse, y sin señal se consulta lo guardado. En las apps de venta en ruta, además, lo que se hace sin señal espera en una cola y sube solo al volver la conexión, sin duplicarse.
Copia diaria y semanal de tu sistema en Cloud Storage, comprobada: después de subirla se vuelve a bajar y se compara su huella. Aparte de la app, nuestro monitor revisa cada 10 minutos que cada app responda, que sus datos se hayan actualizado y que el respaldo exista, y nos avisa al teléfono si algo falla.
Tu contador sigue trabajando igual.
Se copia, se lee y se trabaja sobre la copia. Lo que se registra en la calle queda en la app hasta que la oficina lo pasa, y entonces se concilia solo.
Una copia diaria y una semanal de tu sistema en la nube, comprobadas contra el original.
Vendedor, supervisor, despachador, chofer, cajero, contabilidad y administrador: cada rol con su usuario y sus pantallas.
Tres clientes, tres soluciones distintas.
Ninguno recibió lo mismo: cada uno partió de lo que le dolía.